lunes, 16 de junio de 2014

A mi papá

Quizá cuando caen de su pedestal, es cuando más los quieres. Cuando los ves como son y como fueron, humanos con errores y aciertos, sueños incumplidos y cumplidos, debilidades y cobardías, y con fortalezas y cualidades. Con necesidades insatisfechas y otras por satisfacer, con manías y ritos que son difíciles de cambiar.
Vi a mi padre así, tal cual fue, sin negaciones ni exageradas exaltaciones, mucho antes de que falleciera. Compartí con él el programa de Doce Pasos, él por su cuenta y yo por la mía. Lo vi como un ser humano íntegro, haciendo siempre esfuerzos por mejorar y siempre buscando lo mejor para su(s) familia(s) y, principalmente, para él mismo.
Reconocí en él mi propia naturaleza humana, mis características y mis diferencias con sus valores, sueños, tristezas, alegrías... Reconozco ahora lo que heredé de él, la formación de mi mamá y las características que son solo mías.
Y me queda como conclusión que recibí muchísimo amor y cariño de su parte. Que me cuidó cuando hubo necesidad, que me limitó cuando también lo necesité y que me dejó libre cuando se lo pedí, lo exigí y finalmente cedió.
Siempre tendré tu mano guiándome para ver mejor la realidad, papá.

sábado, 24 de mayo de 2014

Tras un horizonte impreciso (festejo particular de mis casi 52)

Con el café único del día
y olores remojados por la lluvia
una mañana fresca y pálida
como una cascada en las montañas
yo con (casi) cincuenta y dos
y ansias de niña con bici nueva
quería completar el mapa de mis alrededores
   verás
tengo hijos adultos y un
gen de exploradora que ya lo quisiera Dora
(me seguía una cámara de NatGeo)

Salí del pavimento y en mis dos ruedas
avisté que las calles bajan y suben
convertidas en caminos rurales
     con marcos de láminas y fierros reciclados
           como cercos
"es el cinturón de la pobreza enmedio del cerro
que antes era la frontera entre mi ciudad y el campo",
      (dijo mi socióloga urbana)
llegué al punto que buscaba
un ciego busca respuestas
         entre esencias de tortillas recién hechas
         y eucaliptos transpirados tras las bardas
         y el aroma plácido    activo    fértil
                de la tierra descubierta

Me detuve frente al inmenso valle
     poblado a la mitad de casas
torres de fábricas     finas líneas casuales
un silencio inusual acompaña a los coches
     la autopista late gasolina
mis ojos develaron la brumosa diferencia entre tierra y cielo
     cuando hay humedad

Un horizonte impreciso yo quería
un futuro no planeado
un escenario sin guías
entre la estratósfera
y los cerros llenos de caminos
    sin un término particular

Festejé así un fin del tiempo
    que siempre se oculta
         en la memoria que olvida
recuperé un amanecer tardío
como unas ocho y cuarto antes meridiano
mis hijos haciéndose el desayuno
y yo llena de anhelos
     viejos buscadores de lo nuevo

Un águila da una vuelta
por su ombligo del mundo
y su vuelo pedaleado la regresa
a su nido
   

viernes, 23 de mayo de 2014

Prosa fluida, sencilla, sin inhibiciones ni falsos pudores, en "De tejidos marítimos, viudas y tangas".



 Texto leido durante la presentación de mi libro de relatos el 9 de diciembre del 2013 en Hermosillo Son. , México. 

Por Angela Pérez Córdova

Buenas tardes, quiero decirles a ustedes que me complace mucho estar aquí, comentando el libro de mi querida amiga Anna Georgina. A ella la conocí muy joven y muy atrevida, sigue siendo joven y también muy atrevida, cosa que me da mucho gusto.
“De Tejidos Marítimos, Viudas y Tangas”, se llama el libro, un título sugerente, ¿a poco no?
Dice su autora en la contraportada del libro que es un desafío a la vergüenza, más bien yo opino que es un desafío a la verdad.
La literata Ángela Pérez Córdova y la escritora.
Anna, nos cuenta en 39 relatos, breves y concisos, historias llenas de cotidianeidad, donde la protagonista es una mujer valiente que encara con audacia y mucho valor, circunstancias y situaciones desde donde ella construye las diversas etapas de la vida de una mujer, desde la niña que aprende el lenguaje secreto del mar, la que sueña con volar, a la niña que ve con miedo las reacciones agresivas de los adultos a su alrededor, o la mirada llena de amor con la que ve a sus abuelas, o el rescatar en algún momento los ojos llenos de amor de su madre, y olvidar asuntos viejos e inacabados, que lastimaron en su momento, o la adolescente que se sorprende al descubrir su sexualidad en pleno, o la que se asombra con su primera regla y busca respuestas al respecto, o la que recuerda el primer beso, ¿quién no lo recuerda?
Vemos a través de estos relatos, como se nos explican, o mejor dicho como nos quedan un poco más claras diversas situaciones que afectan la vida de las mujeres; ahí está el alcoholismo de gente querida, el machismo siempre presente, la soledad, la doble o hasta la triple jornada que tienen muchas mujeres que luchan por sobrevivir, o el enfrentar las mujeres un embarazo no deseado en aquellos años que tenía que ser clandestino y en las peores condiciones. Nos habla también  de la constante lucha de las mujeres por encontrarle un sentido justo a la vida.
Así, cuando nos habla de la niña y de sus sueños, de la adolescente y de sus emociones intensas de cada día, de la  joven plena reconociendo su cuerpo y sus necesidades, de sus pérdidas y decepciones, del encuentro con la viudez, dejándonos entreveer ese sentimiento de vergüenza y júbilo por el que pasan estas mujeres, que dicen,  “es el estado perfecto de la mujer”,  volviendo a renacer, haciéndose dueñas absolutas de su tiempo, de su libertad y sobre todo de su independencia.
En todos estos relatos predomina una prosa fluida, sencilla, sin inhibiciones, ni falsos pudores, el estilo nos sorprende gratamente con las descripciones tan sencillas, tan breves y tan eficaces, sin adjetivación innecesaria, redundante. Podemos advertir en el nivel estilistico que la oralidad es un recurso utilizado por la autora con gran acierto otorgando con esto un valor testimonial.
Son vivencias de muchas mujeres, en cada relato nos muestra un fragmento de vida, un pequeño fragmento de vida de cualquier mujer, tú, yo, ella, nosotras, somos todas, todas nos reconocemos.

Leyendo a Anna, te llegan los recuerdos, te llenas de suspiros, de añoranzas, de querencias olvidadas, te dan ganas de escribir para llevar un registro de lo cotidiano, de lo simple que es lo esencial, escribir para aclararse lo que le pasa a una misma y entenderse, porque escribirnos es una de las formas de transformar nuestra manera de vernos.
Posiblemente, ojalá me equivoque, pero muchas de las que estamos aquí, crecimos bajo ese régimen absolutista de “ en boca cerrada no entran moscas”,  y bajo ese lema crecimos y aprendimos a callar siempre, porque se nos enseña desde niñas que no es bueno exteriorizar nuestros sentimientos, que a veces las preguntas no pueden ser respondidas por nadie, o casi nadie, y es entonces que aprendemos a respondernos desde la soledad de nuestra imaginación, y ni modo, en esta sociedad tan cerrada que es la que asigna roles, y que por supuesto a nosotras se nos asigna el  “rol pasivo”, el cual establece que ninguna mujer, en ningún momento de su vida, llámese infancia, adolescencia, juventud o madurez, pueda exteriorizar sus opiniones, hable de sus sentimientos, de sus vivencias, de sus deseos y realidades, el libro de Anna, es evidente que quiere dejar algo muy claro: si se puede!!!!!

Angela Pérez Córdova
Hermosillo, Sonora, a 10 de diciembre de 2013.

 (publicado con el permiso de su autora).