Quizá
cuando caen de su pedestal, es cuando más los quieres. Cuando los ves
como son y como fueron, humanos con errores y aciertos, sueños
incumplidos y cumplidos, debilidades y cobardías, y con fortalezas y
cualidades. Con necesidades insatisfechas y otras por satisfacer, con
manías y ritos que son difíciles de cambiar.
Vi a mi padre así, tal cual fue, sin negaciones ni exageradas exaltaciones, mucho
antes de que falleciera. Compartí con él el programa de Doce Pasos, él
por su cuenta y yo por la mía. Lo vi como un ser humano íntegro,
haciendo siempre esfuerzos por mejorar y siempre buscando lo mejor para
su(s) familia(s) y, principalmente, para él mismo.
Reconocí en él
mi propia naturaleza humana, mis características y mis diferencias con
sus valores, sueños, tristezas, alegrías... Reconozco ahora lo que
heredé de él, la formación de mi mamá y las características que son solo
mías.
Y me queda como conclusión que recibí muchísimo amor y
cariño de su parte. Que me cuidó cuando hubo necesidad, que me limitó
cuando también lo necesité y que me dejó libre cuando se lo pedí, lo
exigí y finalmente cedió.
Siempre tendré tu mano guiándome para ver mejor la realidad, papá.
Otros espacios virtuales:
- Mis pinturas: las colecciones y pinturas que estoy creando.
- Libros y más, para compartir contigo
- Goodreads: página social con mis libros y con opiniones de libros que he leido.
- Deviantart: espacio virtual de publicación de pinturas.
- Spotify: mis listas de música.
- Youtube: algunas entrevistas, videos propios y ajenos.
- Instagram: dedicado sobre todo a procesos de encuadernación.
lunes, 16 de junio de 2014
sábado, 24 de mayo de 2014
Tras un horizonte impreciso (festejo particular de mis casi 52)
Con el café único del día
y olores remojados por la lluvia
una mañana fresca y pálida
como una cascada en las montañas
yo con (casi) cincuenta y dos
y ansias de niña con bici nueva
quería completar el mapa de mis alrededores
verás
tengo hijos adultos y un
gen de exploradora que ya lo quisiera Dora
(me seguía una cámara de NatGeo)
Salí del pavimento y en mis dos ruedas
avisté que las calles bajan y suben
convertidas en caminos rurales
con marcos de láminas y fierros reciclados
como cercos
"es el cinturón de la pobreza enmedio del cerro
que antes era la frontera entre mi ciudad y el campo",
(dijo mi socióloga urbana)
llegué al punto que buscaba
un ciego busca respuestas
entre esencias de tortillas recién hechas
y eucaliptos transpirados tras las bardas
y el aroma plácido activo fértil
de la tierra descubierta
Me detuve frente al inmenso valle
poblado a la mitad de casas
torres de fábricas finas líneas casuales
un silencio inusual acompaña a los coches
la autopista late gasolina
mis ojos develaron la brumosa diferencia entre tierra y cielo
cuando hay humedad
Un horizonte impreciso yo quería
un futuro no planeado
un escenario sin guías
entre la estratósfera
y los cerros llenos de caminos
sin un término particular
Festejé así un fin del tiempo
que siempre se oculta
en la memoria que olvida
recuperé un amanecer tardío
como unas ocho y cuarto antes meridiano
mis hijos haciéndose el desayuno
y yo llena de anhelos
viejos buscadores de lo nuevo
Un águila da una vuelta
por su ombligo del mundo
y su vuelo pedaleado la regresa
a su nido
y olores remojados por la lluvia
una mañana fresca y pálida
como una cascada en las montañas
yo con (casi) cincuenta y dos
y ansias de niña con bici nueva
quería completar el mapa de mis alrededores
verás
tengo hijos adultos y un
gen de exploradora que ya lo quisiera Dora
(me seguía una cámara de NatGeo)
Salí del pavimento y en mis dos ruedas
avisté que las calles bajan y suben
convertidas en caminos rurales
con marcos de láminas y fierros reciclados
como cercos
"es el cinturón de la pobreza enmedio del cerro
que antes era la frontera entre mi ciudad y el campo",
(dijo mi socióloga urbana)
llegué al punto que buscaba
un ciego busca respuestas
entre esencias de tortillas recién hechas
y eucaliptos transpirados tras las bardas
y el aroma plácido activo fértil
de la tierra descubierta
Me detuve frente al inmenso valle
poblado a la mitad de casas
torres de fábricas finas líneas casuales
un silencio inusual acompaña a los coches
la autopista late gasolina
mis ojos develaron la brumosa diferencia entre tierra y cielo
cuando hay humedad
Un horizonte impreciso yo quería
un futuro no planeado
un escenario sin guías
entre la estratósfera
y los cerros llenos de caminos
sin un término particular
Festejé así un fin del tiempo
que siempre se oculta
en la memoria que olvida
recuperé un amanecer tardío
como unas ocho y cuarto antes meridiano
mis hijos haciéndose el desayuno
y yo llena de anhelos
viejos buscadores de lo nuevo
Un águila da una vuelta
por su ombligo del mundo
y su vuelo pedaleado la regresa
a su nido
viernes, 23 de mayo de 2014
Prosa fluida, sencilla, sin inhibiciones ni falsos pudores, en "De tejidos marítimos, viudas y tangas".
Texto leido durante la presentación de mi libro de relatos el 9 de diciembre del 2013 en Hermosillo Son. , México.
Por Angela Pérez Córdova
Buenas tardes, quiero
decirles a ustedes que me complace mucho estar aquí, comentando el libro de mi
querida amiga Anna Georgina. A ella la conocí muy joven y muy atrevida, sigue
siendo joven y también muy atrevida, cosa que me da mucho gusto.
“De Tejidos Marítimos,
Viudas y Tangas”, se llama el libro, un título sugerente, ¿a poco no?
Dice su autora en la
contraportada del libro que es un desafío a la vergüenza, más bien yo opino que
es un desafío a la verdad.
![]() | |||
| La literata Ángela Pérez Córdova y la escritora. |
Vemos a través de estos
relatos, como se nos explican, o mejor dicho como nos quedan un poco más claras
diversas situaciones que afectan la vida de las mujeres; ahí está el
alcoholismo de gente querida, el machismo siempre presente, la soledad, la
doble o hasta la triple jornada que tienen muchas mujeres que luchan por
sobrevivir, o el enfrentar las mujeres un embarazo no deseado en aquellos años
que tenía que ser clandestino y en las peores condiciones. Nos habla también de la constante lucha de las mujeres por
encontrarle un sentido justo a la vida.
Así, cuando nos habla
de la niña y de sus sueños, de la adolescente y de sus emociones intensas de
cada día, de la joven plena reconociendo
su cuerpo y sus necesidades, de sus pérdidas y decepciones, del encuentro con
la viudez, dejándonos entreveer ese sentimiento de vergüenza y júbilo por el
que pasan estas mujeres, que dicen, “es
el estado perfecto de la mujer”, volviendo
a renacer, haciéndose dueñas absolutas de su tiempo, de su libertad y sobre
todo de su independencia.
En todos estos relatos
predomina una prosa fluida, sencilla, sin inhibiciones, ni falsos pudores, el
estilo nos sorprende gratamente con las descripciones tan sencillas, tan breves
y tan eficaces, sin adjetivación innecesaria, redundante. Podemos advertir en
el nivel estilistico que la oralidad es un recurso utilizado por la autora con
gran acierto otorgando con esto un valor testimonial.
Son vivencias de muchas
mujeres, en cada relato nos muestra un fragmento de vida, un pequeño fragmento
de vida de cualquier mujer, tú, yo, ella, nosotras, somos todas, todas nos
reconocemos.
Leyendo a Anna, te
llegan los recuerdos, te llenas de suspiros, de añoranzas, de querencias
olvidadas, te dan ganas de escribir para llevar un registro de lo cotidiano, de
lo simple que es lo esencial, escribir para aclararse lo que le pasa a una
misma y entenderse, porque escribirnos es una de las formas de transformar
nuestra manera de vernos.
Posiblemente, ojalá me
equivoque, pero muchas de las que estamos aquí, crecimos bajo ese régimen
absolutista de “ en boca cerrada no entran moscas”, y bajo ese lema crecimos y aprendimos a
callar siempre, porque se nos enseña desde niñas que no es bueno exteriorizar
nuestros sentimientos, que a veces las preguntas no pueden ser respondidas por
nadie, o casi nadie, y es entonces que aprendemos a respondernos desde la
soledad de nuestra imaginación, y ni modo, en esta sociedad tan cerrada que es
la que asigna roles, y que por supuesto a nosotras se nos asigna el “rol pasivo”, el cual establece que ninguna
mujer, en ningún momento de su vida, llámese infancia, adolescencia, juventud o
madurez, pueda exteriorizar sus opiniones, hable de sus sentimientos, de sus
vivencias, de sus deseos y realidades, el libro de Anna, es evidente que quiere
dejar algo muy claro: si se puede!!!!!
Angela Pérez Córdova
Hermosillo, Sonora, a
10 de diciembre de 2013.
(publicado con el permiso de su autora).
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