Con el café único del día
y olores remojados por la lluvia
una mañana fresca y pálida
como una cascada en las montañas
yo con (casi) cincuenta y dos
y ansias de niña con bici nueva
quería completar el mapa de mis alrededores
verás
tengo hijos adultos y un
gen de exploradora que ya lo quisiera Dora
(me seguía una cámara de NatGeo)
Salí del pavimento y en mis dos ruedas
avisté que las calles bajan y suben
convertidas en caminos rurales
con marcos de láminas y fierros reciclados
como cercos
"es el cinturón de la pobreza enmedio del cerro
que antes era la frontera entre mi ciudad y el campo",
(dijo mi socióloga urbana)
llegué al punto que buscaba
un ciego busca respuestas
entre esencias de tortillas recién hechas
y eucaliptos transpirados tras las bardas
y el aroma plácido activo fértil
de la tierra descubierta
Me detuve frente al inmenso valle
poblado a la mitad de casas
torres de fábricas finas líneas casuales
un silencio inusual acompaña a los coches
la autopista late gasolina
mis ojos develaron la brumosa diferencia entre tierra y cielo
cuando hay humedad
Un horizonte impreciso yo quería
un futuro no planeado
un escenario sin guías
entre la estratósfera
y los cerros llenos de caminos
sin un término particular
Festejé así un fin del tiempo
que siempre se oculta
en la memoria que olvida
recuperé un amanecer tardío
como unas ocho y cuarto antes meridiano
mis hijos haciéndose el desayuno
y yo llena de anhelos
viejos buscadores de lo nuevo
Un águila da una vuelta
por su ombligo del mundo
y su vuelo pedaleado la regresa
a su nido
Otros espacios virtuales:
- Mis pinturas: las colecciones y pinturas que estoy creando.
- Libros y más, para compartir contigo
- Goodreads: página social con mis libros y con opiniones de libros que he leido.
- Deviantart: espacio virtual de publicación de pinturas.
- Spotify: mis listas de música.
- Youtube: algunas entrevistas, videos propios y ajenos.
- Instagram: dedicado sobre todo a procesos de encuadernación.
sábado, 24 de mayo de 2014
viernes, 23 de mayo de 2014
Prosa fluida, sencilla, sin inhibiciones ni falsos pudores, en "De tejidos marítimos, viudas y tangas".
Texto leido durante la presentación de mi libro de relatos el 9 de diciembre del 2013 en Hermosillo Son. , México.
Por Angela Pérez Córdova
Buenas tardes, quiero
decirles a ustedes que me complace mucho estar aquí, comentando el libro de mi
querida amiga Anna Georgina. A ella la conocí muy joven y muy atrevida, sigue
siendo joven y también muy atrevida, cosa que me da mucho gusto.
“De Tejidos Marítimos,
Viudas y Tangas”, se llama el libro, un título sugerente, ¿a poco no?
Dice su autora en la
contraportada del libro que es un desafío a la vergüenza, más bien yo opino que
es un desafío a la verdad.
![]() | |||
| La literata Ángela Pérez Córdova y la escritora. |
Vemos a través de estos
relatos, como se nos explican, o mejor dicho como nos quedan un poco más claras
diversas situaciones que afectan la vida de las mujeres; ahí está el
alcoholismo de gente querida, el machismo siempre presente, la soledad, la
doble o hasta la triple jornada que tienen muchas mujeres que luchan por
sobrevivir, o el enfrentar las mujeres un embarazo no deseado en aquellos años
que tenía que ser clandestino y en las peores condiciones. Nos habla también de la constante lucha de las mujeres por
encontrarle un sentido justo a la vida.
Así, cuando nos habla
de la niña y de sus sueños, de la adolescente y de sus emociones intensas de
cada día, de la joven plena reconociendo
su cuerpo y sus necesidades, de sus pérdidas y decepciones, del encuentro con
la viudez, dejándonos entreveer ese sentimiento de vergüenza y júbilo por el
que pasan estas mujeres, que dicen, “es
el estado perfecto de la mujer”, volviendo
a renacer, haciéndose dueñas absolutas de su tiempo, de su libertad y sobre
todo de su independencia.
En todos estos relatos
predomina una prosa fluida, sencilla, sin inhibiciones, ni falsos pudores, el
estilo nos sorprende gratamente con las descripciones tan sencillas, tan breves
y tan eficaces, sin adjetivación innecesaria, redundante. Podemos advertir en
el nivel estilistico que la oralidad es un recurso utilizado por la autora con
gran acierto otorgando con esto un valor testimonial.
Son vivencias de muchas
mujeres, en cada relato nos muestra un fragmento de vida, un pequeño fragmento
de vida de cualquier mujer, tú, yo, ella, nosotras, somos todas, todas nos
reconocemos.
Leyendo a Anna, te
llegan los recuerdos, te llenas de suspiros, de añoranzas, de querencias
olvidadas, te dan ganas de escribir para llevar un registro de lo cotidiano, de
lo simple que es lo esencial, escribir para aclararse lo que le pasa a una
misma y entenderse, porque escribirnos es una de las formas de transformar
nuestra manera de vernos.
Posiblemente, ojalá me
equivoque, pero muchas de las que estamos aquí, crecimos bajo ese régimen
absolutista de “ en boca cerrada no entran moscas”, y bajo ese lema crecimos y aprendimos a
callar siempre, porque se nos enseña desde niñas que no es bueno exteriorizar
nuestros sentimientos, que a veces las preguntas no pueden ser respondidas por
nadie, o casi nadie, y es entonces que aprendemos a respondernos desde la
soledad de nuestra imaginación, y ni modo, en esta sociedad tan cerrada que es
la que asigna roles, y que por supuesto a nosotras se nos asigna el “rol pasivo”, el cual establece que ninguna
mujer, en ningún momento de su vida, llámese infancia, adolescencia, juventud o
madurez, pueda exteriorizar sus opiniones, hable de sus sentimientos, de sus
vivencias, de sus deseos y realidades, el libro de Anna, es evidente que quiere
dejar algo muy claro: si se puede!!!!!
Angela Pérez Córdova
Hermosillo, Sonora, a
10 de diciembre de 2013.
(publicado con el permiso de su autora).
Una celebración de la libertad de expresión femenina: "De tejidos marítimos, viudas y tangas. Relatos".
Texto leido para presentar mi libro de relatos, el 9 de diciembre del 2013 en Hermosillo, Son. México.
Por Norma Alicia Pimienta.Este libro, "De tejidos marítimos, viudas y tangas", nos remite directamente a celebrar la libertad de expresión femenina, que tanto se intenta, pero que poco se logra.
En
el caso de Anna es un gran logro y un avance de género.
A
través de sus 39 relatos se identifican rasgos de autobiografía que se
agradecen en su lectura por la disposición a compartir anécdotas y temas que no
es frecuente exponer al aire libre, como lo hace la autora. En eso radica la
frescura de las narraciones.
A no
ser por la “Advertencia” que nos hace Anna al principio del libro, podríamos
pensar al iniciar la lectura, que vamos
a encontrar sólo textos sencillos que narran una niñez común y vida familiar
apacible.
Eso
es sólo al principio y con eso se logra atrapar a quien lo lea, pues las
anécdotas presumen de una firme
estructura y descripción bien lograda; analogías entreveradas con lenguaje directo a
través de las letras impresas en color sepia.
Pero cuando llegamos al título “El bote robado”, los
textos empiezan a tener otra tesitura. Van aumentando de tono para dar paso a
una diversidad de historias donde el tema de la sexualidad logra imponerse. A
través de ellas la autora desmitifica algunas creencias mochas sobre la
conducta
femenina, sobre su sentir y su
pensar.
Y no le cuesta mucho trabajo exponer esta parte
“vetada” de la experiencia femenina. Las narraciones fluyen sin obstáculos, al
igual que la primera parte del libro, exenta de “truculencias” de carácter
sexual.
El libro cobra realce porque además de lo anterior,
la autora nos sumerge en una lectura donde vamos a encontrar otros terrenos
también tabú para una sociedad patriarcal donde la mujer no goza de mucha
atención al momento de expresarse.
En “La viuda no quiere entrar a la iglesia” la
autora ventanea la autenticidad de un personaje femenino a la hora de la muerte
de su marido. La ambigüedad entre el dolor y el alivio de perder al marido, que
nos hacer recordar aquella frase tan difundida de las feministas: “Es que las
mujeres necesitamos unos añitos de viudez”.
Y así sucesivamente, en cada texto vamos a encontrar
rasgos de mujer contemporánea, donde mitos y tabúes van quedando atrás para dar
paso a una generación femenina despojada de mentes anquilosadas.
Anna Georgina St. Clair se expresa, se abre. Reta al
silencio y evoca y convoca a la libertad de expresión. Y lo hace en forma
natural porque siempre ha ejercido esa libertad. En cada etapa, en cada década
de su vida. No es novedosa en ella su apertura, pero sí lo es en la literatura
sonorense, que a nivel general todavía no da los frutos necesarios para definir
a una sociedad de avances en criterios y mentalidades.
Gracias, Anna, por darnos la oportunidad de
asomarnos a tu mundo, a tu visión del mundo. Tu libro es un legado tanto para
tus congéneres como para las nuevas generaciones, tanto de mujeres como de
hombres. Es un paso que cultiva un cambio para mejorar la percepción de la
convivencia humana.
Norma
Alicia Pimienta
Casa
Madrid, Hermosillo, Sonora.
Diciembre
10 de 2013.-
(Publicado con el permiso de la autora).
(Publicado con el permiso de la autora).
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