jueves, 18 de junio de 2015

Los apoyos de APOYARTE, descrédito e impunidad.




  Desde que supe cómo se habían repartido los apoyos económicos de Apoyarte (dependiente del Instituto Queretano para la cultura y las Artes, IQCA) me quedé con un mal sabor de boca.
¿Cómo es posible que las becas hayan podido repartirse entre un pequeño grupo, varias ocasiones, sin que tuviesen objeción alguna de conciencia? ¿Cómo permitió la autoridad tales irregularidades, y siguió tan campante como siempre?

No será la primera ocasión que las autoridades utilicen recursos públicos para fines privados. Lo que sucede es que casi siempre se ocultan, aunque de todos modos la tolerancia es mayúscula.

Quienes podríamos salir beneficiados de este tipo de apoyos debemos alzar la voz y protestar. Por algo no concursan casi los artistas en activo de Querétaro, desde hace varios años. No tienen la confianza de que las entregas y decisiones serán imparciales, pues desde que el programa se creó, esa no ha sido su consigna.

El problema, en parte, es la impunidad con que estas decisiones se habían llevado a cabo: no había habido protesta de parte de la comunidad artística, pensando quizá que si  ponía el dedo en la llaga, de alguna manera sus miembros serían descalificados para una posterior elección en el año entrante.

Aún sin protesta de la comunidad artística, es claro que si resulta siempre beneficiado un grupo de personas de un programa público y de interés general, por lo menos alguna contraloría interna debió haber llamado la atención sobre el asunto. Pero eso no ha sucedido.

Eso nos da una idea de cómo se han manejado los apoyos sociales dentro de la administración priísta que está por salir. Es un botón de muestra.

El problema de la impunidad es que, aunque ha sido evidente la comisión cualquier delito, no se toman medidas para castigarlo desde el primer indicio. Al no ser castigado, se premia al delincuente y lo anima a seguir realizando esos actos, incluso incrementar la falta.

 Así, la falta de reglas claras para la designación de jueces, la asignación de los apoyos y la repetición de los beneficiados, ha dado lugar a que impere la más profunda parcialidad en las decisiones y la consabida pérdida de confianza de la comunidad artística en la institución.

Es necesario que eso cambie, para mejorar las condiciones en que efectúan los artistas su trabajo creativo. Saber que habrá imparcialidad y una verdadera oportunidad de desarrollo de sus proyectos, puede incrementar el número de proyectos presentados para su evaluación.

Incluso, el hecho de que se presente un gran número de proyectos a concurso, puede ser muestra de una renovada confianza en la institución, al contrario de lo que ha sucedido en los últimos años.

Abonando a lo anterior, creo que el problema de la corrupción gubernamental en nuestro país consta de tres caras: la parte institucional, que carece de los candados normativos para impedirla, la falta de ética de los funcionarios y la ignorancia o indiferencia ciudadana, que no actúa de alguna manera para evitarla.

Por eso en este artículo no señalo nombres: quienes conocen el asunto, saben de quiénes se tratan: quienes no lo conocen, pueden tener la oportunidad de reflexionar sobre el destino de los recursos destinados al apoyo de cualquier comunidad en sus propias localidades y, si es posible, actuar como vigilantes y observadores ciudadanos para que sean destinados la totalidad de ellos para lo que fueron creados, sin favoritismos de ninguna clase.

En el caso que nos atañe, adolecemos de los tres elementos que señalé antes para evitar la corrupción (del cual el favoritismo es una forma): el Instituto Queretano para la Cultura y las Artes no tiene candados para impedir que los recursos de APOYARTE se otorguen a los mismos beneficiarios (o a sus compañeros de trabajo) año tras año: evidentemente, tampoco los artistas involucrados y los funcionarios del IQCA poseen ética profesional ni personal; y, por último, tampoco había habido denuncias ni rechazos abiertos a estas prácticas por parte de la comunidad artística queretana. Por lo visto, lo único evidente del descrédito en el que cayó este APOYARTE fue la casi nula presentación de proyectos a concurso en los últimos años.

¿Qué nos queda? Insistir en que se designen en esta nueva administración estatal (que tuvo como lema principal de campaña la honestidad) al frente del ICQA a personas con conocimiento del medio cultural y con ética profesional probada y, por último, que no dejemos de alzar la voz, los integrantes de la comunidad artística queretana, ante cualquier irregularidad que notemos en este y en otros rubros.

Solo una institución y funcionarios vigilados por ciudadanos serán capaces de cambiar las reglas del juego para todas y todos, para que no ganen beneficios siempre los mismos.



Santiago de Querétaro, Qro., a 18 de junio de 2015.




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